
Sentada en el banquillo de los incomprendidos, esperando el juicio final, disfrazado de metal gelido.
No digas nada, escuaha la voz del silencio, mezclado con la sutileza de un "Te quiero". En medio de la sala, expongo mis pesares con la pasion que envuelve el llanto.
Maria fija la mirada al acusado, quien robo el sueño de una niña llamada Muriel, de tan solo 09 años. Era una mañana gris, propios del invierno rodeada de hojas caidas sobre la acera, cuyo remolino provocado por el viento desata la musica entre hoja y hoja. Muriel con su cabello rizado de color castaño, le gustaba reposar sus codos en la ventana, con vista hacia el patio, cuyo jardin la invitaba a retosar entre los arboles y flores.
Contemplaba el dulce cantico de los pajarillos , mirba con mucha atencion cada hoja que se desprendia con la suave caricia del viento. Muriel quien solia correr de entre los jardines del caseron, se imaginaba un mundo lleno de fantasia, el arbol cuyo nombre sigificaba fuerza, coraje a este le llamaba Valentino.
Cuando llegaba de la escuela corria, lo abrazaba y sentia una paz y quietud, con ese fuerte olor a madera, cada rama en sun tronco siginificaba una historia, pasiones, odios, amores muchos que despertaban entre sus ramas, complices de una romance... Muriel se imaginaba a Valentino desde que era una semilla germinada, en el jardinero de la casa solia sentarse al lado de ella y relatarle las muchas hostorias, el viejo con la mirada triste traia consigo, una rosa para Muriel. - "Mi niña una flor para lucir su hermosura", solia repetir al acercarse y rendirle pleitesia.
Este viejo en cuya mirada reflejaba las historias mas escabrosas, llenas de fantasia, piratas en la cocina, al compas de las olas danzantes, sirenas en la pileta ambos jugando con el viento. Solia tener una imaginacion muy versatil; de un momento a otro lo escuchabas como narraba facetas de su niñez, asi la niña Muriel al termino de su dia lleno de juegos termino en medio de un callejon de la vieja calle Prescott.
Su madre solia mandarla a comprar galletitas de jenjibre a unas pocas cuadras de su hogar, en el trayecto hacia el, solia cantar mirar la gotas de nieve caer en sus guantes, imaginarse patinando sobre el hielo... Una tarde de aquellas volvia a su rutina, ir con al mandado de su madre, pues todo solia ser normal, saludaba a la Sra. Monserrat, luego al jardinero de la casa de enfrente, paso por el pasaje y vio un gatito llorar por tratar de abrirle la puerta de su casa... Al unisono escuchaba gritos dentro de la casa, no conocia a esos vecinos, observo a traves de la cortina de tul que sacudia el viento en la ventana hacia la cocina, vio que un hombre y una mujer ivan y venian de un lado al otro... Asi entre discucion y llanto se escucho el sonido de un proyectil. Muriel recordo su infancia en breves segundos vio su jardin y abrazo a Valentino - Aqui estaremos para siempre ; vio a su madre en la cocina preparando panesillos sintio el olor que despedia del horno... De pronto Muriel se encontraba rodeada de un tumulto de gente, vecinos la Sra. Monserrat de inmediato la reconocio, la cogio de la mano y solloze corrio a su casa en ella su madre la esperaba como cada atardecer con el mandado...
Sin poder contener las lagrimas le dio la fatal noticia, la niña de cabello rizado, habia partido de nosotros. Inmediatamente Maria sin creer en la noticia corrio hacia aquel pasaje, habia mas gente patrullas con los policias deteniendo al sospechoso, dentro de una bolsa el arma del cual salio el proyectil y acabose con los sueños sulces y tiernos de Muriel.
Asi Muriel con los ojos cerrados dejo de existir con una sonrisa en sus labios como si el desenlace fuece otra aventura por conocer, otra historia a la cual seria la protagonista...



